Lo que distingue, pues, a la obra de arte es que nunca deja ileso a quien se asoma a ella, pues ésta siembra en su espíritu el germen de una idea.
Luis Alonso Fernández nos propone, con sus garadeas y ecuanomios, un álgebra estético donde el valor de las variables significativas es introducido por el mismo espectador, quien desentraña en este acto significados aludidos que se proyectan sobre los símbolos almacenados en su psiquis, recreando de esta manera la obra como una realidad indeterminada con múltiples significaciones para quien la contempla.
Gorbar Dubón. Xalapa, Ver. 2006
(Inaugurada el 6 de abril de 2006)
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